EL PRINCIPE DE LOS PASTORES TE OFRECE UN FUTURO

Publicado en por rigo-novedades

UN FUTURO COMPLETAMENTE NUEVO
Porque vosotros erais como ovejas descarriadas,
pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.   - 1 P. 2:25
Hno. Juan con Maria
Hno. Juan con Maria
Me encanta el tiempo pasado que se usa en el verbo erais.  Hay un sentido de finalización.  Representa romper con el pasado.  La vida vieja terminó.  Ahora algo nuevo ha comenzado.  Alguna vez, todos nosotros fuimos ovejas descarriadas.  ¡Todos y cada uno de nosotros!  Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino (Is. 53:6).
 
Pero ahora . . . Jesús.  Nuestro Pastor, nuestro Gran Obispo nos ha rescatado.  Nos ha redimido.  Todo es completamente nuevo.  Hay una nueva esperanza.  Un nuevo propósito.  Una nueva vitalidad.  Nuevos amigos.  El futuro es brillante gracias a Jesús.  ¡Soy un hijo del Rey!  De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Co. 5:17).
 
Alguien dijo que la más grande iglesia en la ciudad ¡es la Iglesia de las ovejas descarriadas!  Eso puede ser verdad.  Es fácil olvidar que somos parte de ese grupo.  ¿Quiénes de nosotros no hemos perdido nuestro amor por Jesús, o no nos hemos desanimado o no hemos caído en pecado?  Antes de que encuentres las faltas de aquellos que están luchando, necesitas recordar que una vez fuiste igual que ellos - alejado del rebaño, sin detenerte a pensar en el Pastor.  Pero si no fuera por la gracia de Dios en tu vida hoy serías uno de aquellos que perdió su camino.
 
¿Necesitan que los critiquen y los culpen mientras vagan y están heridos?  ¡Por supuesto que no!  A nosotros nos corresponde amarlos, perdonarlos y buscarlos con la misma compasión de nuestro Obispo.  Él nunca se rinde de tener esperanza.  Como el Pastor que deja las noventa y nueve ovejas para encontrar incluso sólo una que quedó fuera, tu Pastor se dio a la tarea de buscarte.  ¡Y Él te encontró!  Ahora Dios quiere que tus brazos sean sus brazos que les invitan a las descarriadas y les den la bienvenida, llenos del Espíritu de Jesús.   
 
Pedro – quien escribió estas palabras – sabía lo que era decepcionar a su Señor.  Él era tan cercano a Jesús - incluso dentro de su círculo cercano.  ¿Cómo podría él llegar a olvidar la noche en que negó a su Maestro?  “No conozco al hombre”, dijo Pedro.  Pero esa noche oscura no fue el fin para Pedro.  Era su nuevo comienzo.  Jesús nunca perdió su esperanza en él.  Él nunca dejó de creer en Pedro.  Cristo veía a Pedro no como una oveja descarriada, sino que lo vio como aquello en lo que él se convertiría - una roca sólida.  Y Pedro se convirtió en uno de los más grandes evangelistas de todos los tiempos.  Todo debido a Jesús.   Pedro nunca olvidó la restauración compasiva que experimentó.   
 
Jesús, el Gran Obispo no estará satisfecho hasta que cada una de las ovejas descarriadas haya regresado, cada una de las monedas perdidas haya sido encontrada, y cada hijo rebelde esté celebrando otra vez en la casa del Padre (Lc. 15:1-32).
 
Con Jesús, tu pasado nunca es fatal.  El perdón da nueva esperanza.  Reconciliación.  Restauración total.  Con Jesús, cada día proporciona un futuro completamente nuevo. 
 
Señor Jesús, mi Gran Obispo, gracias por rescatarme.  Gracias por hacerme una persona completamente nueva.  Dame de tu amor, tu compasión y tu pasión por los perdidos.  Ayúdame a nunca estar satisfecho hasta que todos mis amigos estén a salvo y en casa contigo.
-- Dr. Juan Jauchen985 – Cristo Como Pastor (revisar toda la cadena)
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